mi subconciente ecléctico

viernes, enero 26, 2007

Imagínate que eres un señor de sesenta y cuatro años, has tenido una decena de hijos con al menos tres mujeres aunque sólo con una te casaste. Tu posición económica es bastante buena, de tal manera que desde los cuarenta años decidiste cerrar tu negocio y "vivir de tus rentas". No fue fácil en un inicio, aunque tu padre era un terrateniente del centro de México, desde los ocho años te hizo trabajar arduamente, a los doce ya eras chofer y cargador; alguien te enseñó a leer y medio a escribir, sabes sumar, restar, multiplicar y dividir a duras penas. Un día decides casarte, con la esperanza de que tu padre te dará parte de sus tierras para mantener a tu familia. No es así, te dice "muy bien mijo, ahora si tiene qué trabajar para dos". Pero vives en México, corre la Segunda Guerra Mundial y eres católico, no te han educado para tener convicción, siempre has recibido órdenes, términos como anticoncepción ni siquiera han cruzado tu mente u oídos. Tienes una esposa y una hija y estás sumido en la pobreza, pero tienes un ego del tamaño del mundo para compensar tu falta de autoestima. Así que contra viento y marea sales adelante, vives en un rancho muy cerca de una ciudad en pleno crecimiento, lo que te permite, trabajando dos turnos, conseguir una oportunidad de negocio. Te das cuenta que hay un producto que revolucionaría un nicho de mercado de la construcción, ahorraría costos de manera impresionante, y como a ti se te ocurrió, serías, de entrada, un monopolio. Mandas fabricar tu producto y tu proveedor te hace algo de pésima calidad. Te vuelves a ver sumido en la pobreza. Vuelves a tener el empuje de trabajar arduamente, ya son dos hijos y viene otro en camino. Haces una "piquita" de zapato. Afortunadamente, la ciudad donde pusiste tu pequeña fábrica está creciendo fundamentalmente por la industria del calzado, así que no te cuesta mucho trabajo vender, en pocos años tu "piquita" ya es una fábrica con decenas de empleados. Con el tiempo, compensando que no tuviste niñez ni adolescencia en términos psicológicos, empiezas a disfrutar de tu posición económica, que incluye por supuesto alcohol, mujeres, autos. La combinación de tus traumas y los de tu esposa te llevan a un divorcio más que necesario, urgente. Esta vida con otras mujeres aunado a tu falta de educación te lleva a tener hijos con otras personas. Aunque las mantienes no quieres casarte ya, primero porque es pecado(sic) y la verdad es que parece que sólo te quieren por tu dinero. Un día, sumido en la soledad (tus mujeres, tu exesposa y hasta tus hijos te desprecian); ves a una mujer que te atrae demasiado. Tu seguridad fincada en tu posición económica te hace acercarte a ella, quien no parece tener mucho interés en ti. Con el tiempo la conquistas; te dice que aunque no es casada, ni tiene pareja, tiene un hijo. Esto no te asusta, por el contrario piensas que ella también ha sufrido como tú, y estás definitivamente enamorado, a diferencia de las demás no ha mostrado mínimo interés en tu dinero. Aceptas a su hijo de seis años, lo tratas de maravilla porque sabes que es fundamental para que ella te acepte como pareja. La convences de casarse.

Tienes sesenta y cuatro años y tu vida vuelve a comenzar. Tienes de nuevo una familia. Pero este nuevo hijo que no es de tu sangre es una seria competencia de la atención de tu mujer. Te desespera sobremanera porque como siempre fue muy consentido por sus pseudo figuras paternas y quien lo educó fue una mujer todo el tiempo, te parece que no le han enseñado a ser un hombrecito. Para empezar es delicadísimo con la comida, si a él le hubiera tocado pasar las penurias que tú pasaste, lo que le dieran se comería. Es débil y gordo, pasa mucho tiempo leyendo historietas y viendo caricaturas. Afuera tiene 80 metros para correr, una cancha de básquetbol, raquetas de badmington y todo lo que el niño quiere es encerrarse en su fantasía. No, la vida no debe ser tan fácil para él. Le dices "desde mañana, antes de ir a la escuela vas a salir a correr". Por obligación, el niño lo hace. Adelgaza y se fortalece, antes le ganabas en todo, ahora te gana y eso afecta tu ego, decides dejar de jugar con él. El niño saca excelentes calificaciones todo el tiempo, a veces muestra claramente que tiene más educación que tú, con el 10% de tu edad. Las discusiones que se hacen cada vez se van acallando más con un "¡así es, porque lo digo yo!", no puedes ceder tu autoridad. El niño sigue siendo tímido, es demasiado "tierno" con su nuevo hermanito y a pesar de que ya hace ejercicio sigue ocupando mucho tiempo en lectura y televisión. Lo que le hace falta es sufrir.

El niño ya tiene quince, ya no es un niño, ha entrado a bachillerato, quiere entrar a la selección de atletismo, pero debe aprender de la vida, que además de estudiar trabaje. Si, fue una buena decisión, en la mañana trabaja, en la tarde va a clases y en la noche hace tareas, ya no es una molestia, y hace meses que no te pide un centavo.

Quiere salir con sus amigos, quiere disfrutar las ventajas de tener ingresos. Esas ventajas te costaron a ti 30 años, él tiene 15. No, seguramente se tiraría a vicios como tú lo hiciste. Cada vez hace más conflicto porque no le permites salir, a veces hasta llora, ¿qué clase de hombrecito es éste?, ¿a qué clase de lugares querrá ir hasta la una de la mañana?

Un día te llaman de su escuela. Reprobó, de manera inaudita, tres materias. Vas y hablas con la coordinadora de su generación, que te dice "mire, el muchacho es muy inteligente, pero desde que tiene novia...". Decides no escuchar todo lo demás. "¡Tiene novia!", "¡Entonces no es homosexual!". En la noche, cuando llegue, que lo regañe tu esposa, tu estás satisfecho, formaste a un hombrecito después de todo.

Todas las discusiones posteriores han sido mucho más intensas, porque ahora ya sientes que discutes con un hombre. Ahora ya lo dejas salir, pero sólo si es con su novia y una vez por semana. Un día decide dejar de pedirte permiso, hacer caso omiso a tus órdenes, le dices que si vuelve a desobedecerte dejarás de pagarle la escuela. No parece importarle, finalmente estás perdiendo tu autoridad, ahora sí es una competencia de macho dominante. La mayoría sabe como termina la historia, poco tiempo después me fui de la casa.

La cuestión es, y hace un par de meses me cayó el veinte, que mi padrastro creía que yo era homosexual, háganme el ídem favor.

10 Comments:

  • :D

    By Anonymous Erminio, at vie. ene. 26, 09:06:00 p.m. GMT-6  

  • Es impresionante que, aunque no las compartas, entiendas sus motivaciones en vez de bloquearte. Buenisima historia, gracias por compartirla!

    By Anonymous Jorge, at lun. ene. 29, 03:33:00 p.m. GMT-6  

  • Muchas gracias Jorge. Un día me percaté que no sirve de nada pensar "yo en su lugar hubiera hecho esto o lo otro", porque sigues siendo tú, la verdadera comprensión viene con la empatía, dejar de ser tú y convertirte en la otra persona (en la medida de lo posible).
    También muchas gracias por tu comentario Erminio :D

    By Blogger gasca, at lun. ene. 29, 06:46:00 p.m. GMT-6  

  • No mames...

    Qué shido que compartas esto... no me imagino en tu situación.

    Lo bueno es que eso te ha hecho ser lo que hoy eres... nada menos.

    ...hoy te respeto más que ayer.

    Saludos!

    P.D. Qué... chingona... historia. No sólo por la historia en sí, que creo que habla por sí sola, sino por tu habilidad para transmitir la idea completa. Gracias.

    By Anonymous Tacoma, at jue. feb. 08, 11:40:00 a.m. GMT-6  

  • Wow, muchas gracias Tacoma, me siento halagado, me es muy placentero saber que les gusta y que siendo tan ambiguo y ecléctico consigo transmitir justamente lo que deseba transmitir.

    By Blogger gasca, at jue. feb. 08, 03:56:00 p.m. GMT-6  

  • Cada quién tiene su historia escondida. Algunos la comparten fácilmente, otros no. Pero no había visto a alguien que la compartiera de una forma tan original e inteligente. Tenías que ser tú.

    Voy a dejar de lado (y no por eso deja de ser lo más chingón de lo que escribiste) la forma en la que entiendes y perdonas a tu padrastro (está bien cabrón no odiar a alguien que "te ha hecho tanto daño", y que ese odio no te ciegue para analizar su situación, entenderlo y perdonarlo. Pero bueno, dije que lo iba a dejar a un lado).

    Me encantó la forma en la que lo escribiste. Usando tercera persona todo el tiempo, enfocando todo hacia el "señor de sesenta y cuatro años", y poniendo como actor de reparto al "niño de seis años" (cosa que, los egocéntricos no podemos hacer), y justo al final dar ese "twist" de que el actor principal era el niño... Y ERAS TU. Te lo juro que me senti en una película. No sé si lo disfruté porque sabía lo suficiente de tí (no tanto para asegurar que el niño eras tú, pero lo suficiente como para que pasara por mi mente. Casi grito cuando vi "ME SALÍ de la casa", y no grité porque hubieras pensado: "¿qué le pasa a este loco?"), pero realmente mientras lo leía me llegaban una serie de sentimientos que no se pueden explicar, "una sensación de placer adicional que me hace pensar, sin poder explicarlo, que (lo que escribiste) 'es arte' "

    By Blogger Yelil, at vie. feb. 09, 11:17:00 a.m. GMT-6  

  • ¿Ya dije que me siento halagado?, son personas extraordinarias quienes me han dejado estos comentarios. Extraordinarias en el sentido estricto de la palabra, personas fuera de lo común, verdaderos líderes en su campo de acción, personas que admiro por diferentes razones. Erminio, Jorge, Tacoma, Yelil; muchas gracias. También a Ricky que no puso sus comentarios aquí pero me los hizo saber por messenger. Yelil, creo que me dijiste exactamente lo que mi ego deseaba escuchar, pero viniendo de una persona con tu honestidad y franqueza, tiene un valor agregado.

    By Blogger gasca, at vie. feb. 09, 11:35:00 a.m. GMT-6  

  • Despues de muchos años, hasta hace poco tiempo relativamente, no conocía tu historia. Hoy la leo en este espacio que me ha parecido un refugio y un escape a mis propias ideas, al eco de quien era y no sé si sigo siendo.... lo importante del asunto es darte cuenta de que los procesos de la vida dependen de la percepción y de la fortaleza para asimilar, afrontar y asumir las consecuencias de cada instante que pasa a lo largo de la existencia humana, dependan o no de la voluntad.

    Definitivamente me doy cuenta de que no te conozco tan bien como pensaba. Pero queda una vida, tiempo y espacio para intentarlo. Ya sabes, nunca llegas a conocer a las personas al 100, imposible, falaz, aberrante y absurdo.... todo cambia.

    Así es, pasa el tiempo, y a veces los ciclos se cierran mucho tiempo después... puede o no doler... pero ciertamente estorban; lo imprescindible: cerrarlos.

    Sólo me queda reconocer que siempre has sido un poeta y que me encantaría volver a escribir contigo como aquel día...

    By Anonymous Anónimo, at mar. jul. 10, 03:48:00 p.m. GMT-6  

  • Muchas gracias por tu comentario mujer, me sorprende que no conocieras esta historia, son muchos años los que tenemos de conocernos con todo y demonios internos.

    Hace un par de años me rendí con humildad de la poesía que ahora veo como la mayor complejidad literaria, pero tengo qué aceptar que la tuya siempre llevó consigo una carga de pasión capaz de estremecerme.

    Un abrazo mujer.

    By Blogger gasca, at mar. jul. 10, 04:29:00 p.m. GMT-6  

  • Gasca,

    eres un escritor fantástico!!! Y se nota que eres una persona increíble!!!

    Me gusta la distancia crítica que tomas frente a la situación que describes; hacer eso es de lo más complicado. Te felicito!!!

    Ana Rosa me mandó la liga justo de este post, pero ya había leído otras cosas tuyas que me han gustado mucho. Sin duda ahora seré "cliente frecuente", jejejeje.

    Saludos!!!!!

    Nadia

    By Blogger Nadia L. Orozco, at jue. oct. 09, 11:01:00 a.m. GMT-6  

Publicar un comentario

<< Home